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Los desayunos y meriendas ideales de los niños

Los desayunos y meriendas ideales de los niños
Una buena opción es el bocadillo de pan de barra y embutido magro en lugar de productos con alto contenido de azúcares y grasas saturadas.

La alimentación juega un papel primordial en el desarrollo de los niños, es por ello que hay que prestar mucha atención y pararse a pensar si los hábitos a los que les estamos acostumbrando son los adecuados. No obstante, en ocasiones esto no es así. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), muchas veces salimos al paso con bollería o damos a nuestros hijos cualquier cosa con tal de evitar sus enfados. Además, el aluvión de anuncios con productos caracterizados como sanos y llenos de nutrientes es un problema que hay que añadir.

Es importante alimentar bien a nuestros hijos a lo largo del día, por eso es preciso repartir todo el aporte calórico y nutricional a lo largo de todo el día. Hay que tener en cuenta, según nos indica la OCU, que las necesidades energéticas varían en función de la edad y las características del pequeño. Por ejemplo, un niño de 10 a 12 años necesita aproximadamente unas 2.200 kcal que deberá repartir a lo largo del día.

 

Con el objetivo de combatir la obesidad infantil y mejorar los hábitos de los niños, dicha organización nos aconseja cuál debe ser el mejor desayuno y merienda. Es por ello que también ha puesto un marcha un comparador de meriendas infantiles para que los padres puedan conocer el contenido nutricional y calórico de los productos del mercado.

 

Desayunos y meriendas

El desayuno debe aportar un 25% de las calorías diarias necesarias. La OCU nos indica que saltarse el desayuno o tomar un desayuno pobre es un grave error para el niño. Un desayuno completo es aquel que se incluyen lácteos, fruta (ya sea fresca o en zumo), pan, galletas o cereales de desayuno; y otros como puede ser queso o jamón. Es también aconsejable darle una nueva ración a media mañana, durante el recreo, ya que la mayoría de veces es difícil darle al niño la cuarta parte de las calorías necesarias. Además de esta manera el niño no se pasa tantas horas sin comer.

Las frutas, lácteos o bocadillos son también una buena opción para la merienda. Intenta variar el contenido del bocadillo priorizando los embutidos magros como el jamón cocido, serrano o pavo.

 

Las opciones para alimentar a los niños

Bollería y productos industriales. Hay que evitar todos estos productos menos saludables para nuestros pequeños. Esto no significa que no pueda consumirlo ocasionalmente, pero si se consume a diario esto es un problema para la salud del niño. Las galletas, un producto muy habitual, tampoco son para consumir a diario ya que tienen un elevado contenido en grasas saturadas.


Bocadillos. Tal y como se ha mencionado antes, una buena opción es el bocadillo de pan de barra y embutido magro. La OCU también aconseja que se puede alternar con queso, atún, sardinas, paté o salchichón por ejemplo. Además hay que tener en cuenta que el contenido graso del pan del molde es más alto que el pan normal y, al tener una consistencia blanda provoca que los pequeños no puedan desarrollar correctamente los músculos de la cara.

 

Lácteos. Hay mucha oferta de productos lácteos para los más pequeños. Como ya se ha dicho los lácteos constituyen un alimento primordial para los desayunos o meriendas, pero hay que prestar atención a los productos que se consumen ya que no todos los productos ofrecen las mismas propiedades o no son para consumo diario.

 

Fruta. Se deben consumir 5 raciones diarias de frutas y verduras para garantizar una dieta equilibrada y saludable. La organización nos señala que es mejor ir variando frutas y buscar las preferencias del niño para estimular así su consumo.

 

Si le das zumos de fruta tienes que tener en cuenta que casi todo el contenido en fibra se pierde y  muchas veces se añade azúcares, por lo que su consumo debe ser ocasional. Los frutos secos como las nueces, castañas, almendras o cacahuetes son una buena opción para picar entre horas o la merienda.

 

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