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Cómo elegir el calzado perfecto de nuestros hijos

Cómo elegir el calzado perfecto de nuestros hijos
A partir de los 7 años los niños maduran su forma de andar y el pie se va desarrollando como el de un adulto

Durante la etapa de crecimiento, el calzado es un elemento muy importante para asegurar un correcto desarrollo correcto del pie. Para tal fin, el Col·legi Oficial de Podòlegs de Catalunya indican unas pautas que hay que seguir en cada etapa del niño.

 

Durante los primeros meses de vida del pequeño, el calzado sirve para protegerle de las condiciones climáticas. Para ello lo más aconsejable es usar calcetines. En el caso que se le pongas zapatos se recomienda que sean sin suela ya que durante el primer año el pie puede crecer hasta cuatro números.

A los dos años de vida hay que revisar por lo menos una vez al mes el calzado que lleva. Durante los diez primero años de vida el pie crece mucho, es por eso que la mayoría de veces el zapato se les queda pequeño. ¿Cómo podemos saber que el niño necesita un nuevo zapato? ¿El que elegimos es el correcto?

 

  • Comprobar que el dedo más grande del pie -normalmente es el primero, pero a veces suele ser el segundo- queda a 1,5 cm para llegar a la puntera del zapato.

  • Coloca el dedo índice entre el talón y el zapato. No lo introduzcas con mucha fuerza.

  • Las numeraciones del calzado varían siempre mucho ya que depende del fabricante. Por eso se recomienda que hagas las comprobaciones anteriores cuando vayas con tu hijo a comprar zapatos.

  • Comprobar y observar siempre el pie y las posibles zonas enrojecidas Los niños nunca se quejan por tener un zapato demasiado pequeño. Además, sus dedos son muy elásticos y se comprimen fácilmente sin ningún dolor.

A partir de los 7 años los niños maduran su forma de andar y el pie se va desarrollando como el de un adulto. Para evitar que el zapato le provoque malformaciones hay que tener en cuenta una serie de pautas:

 

  • El calzado tiene que ser flexible y ligero. El contrafuerte de la zona del talón deberá ser más firme.

  • Las suelas deben ser antideslizantes y planas para favorecer el equilibrio.

  • El zapato siempre se tiene que adaptar a la forma del pie. El zapato tiene que ser lo más recto posible y debe tener una forma ancha. De esta manera prevenimos que el pie se desvíe.

  • La palmilla del pie debe ser plana y los materiales deben ser muy transpirables. A los niños les suda mucho el pie.

  • A veces un zapato caro no significa un buen calzado.

  • Durante el verano, las sandalias deben estar siempre muy bien atadas y sin elementos entre el primer y el segundo dedo.

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