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7 pautas para evitar que tu hijo se resfríe en invierno

7 pautas para evitar que tu hijo se resfríe en invierno

Llega el frío y los más pequeños se resfrían continuamente ya que son más débiles cuando bajan las temperaturas. El motivo es que su sistema inmunológico no está tan desarrollado como el de un adulto y, con el frío, aparecen las enfermedades, en especial las relacionadas con las vías respiratorias como bronquitis, resfriados faringitis o incluso neumonía. Los niños menores de 5 años son los que más se contagian, entre 3 y 5 veces al año.

Los resfriados, causados por muchos tipos de virus, se relacionan a menudo con el frío. Según Faros del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, aunque con el frío hay más riesgo de padecer este tipo de enfermedades, no es el frío en sí la causa que las origina. Los cambios bruscos de temperatura sin abrigarse adecuadamente, una bajada de defensas, la pérdida de eficacia de las mucosas nasales que provocan que los microorganismos entren dentro del organismo y la respiración más bucal que nasal son algunas de las causas de que los pequeños sufran enfermedades respiratorias cuando aparece el frío. Faros nos da las claves para evitar que tu hijo se resfrie durante el invierno:

 

1. Abrigarse de manera adecuada

Aunque lo recomendables es abrigarlos cuando hace frío, no hay que taparlos demasiado ya que de esta manera el organismo del niño no regula la temperatura del cuerpo con la del ambiente. Además es importante que el tejido sea de algodón, pues si usas por ejemplo lana, esta puede irritar las vías respiratorias, acumular polvo y causar algunas alergias. Faros aconseja que lo más adecuado es tapar bien la nariz y la boca al cambiar de un ambiente cálido a uno frío.

 

2. Ventilación de los espacios

Para evitar el contagio de enfermedades es importante que los espacios donde estén los niños se ventilen constantemente. Por lo menos hay que ventilar las ventanas de las habitaciones unos 10 minutos al día.

Respecto a los interiores es aconsejable mantener el ambiente cálido y no subir demasiado la calefacción.  De esta manera evitaremos un gran cambio de temperatura cuando el pequeño salga a la calle.

 

3. Una correcta higiene

Evitar el contacto con las personas enfermas, ya sea directamente o a través del uso de accesorios como toallas, cubiertos o vasos. Otra medida para reducir el contagio de alguna enfermedad respiratoria es lavarse las manos a diario, en especial antes de comer y al entrar en casa.

 

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4. Dieta saludable

Los especialistas afirman que mantener una alimentación sana y variada ayuda a prevenir los resfriados:

  • Alimentos que contengan las vitaminas y los minerales que necesita. El hierro, que lo encontramos en las carnes, pescados, huevos, legumbres, espinacas y cereales integrales; ayuda a mantener el sistema respiratorio e inmunitario

  • Las legumbres, huevos, proteínas de origen animal y lácteos. Estos alimentos son ricos en un aminoácido esencial denominado lisina. La lisina refuerza el sistema inmunológico y, por lo tanto, ayuda a combatir las enfermedades. Los lácteos como los yogures o quesos también son alimentos probióticos (con microorganismos vivos) que ayudan a fortalecer el sistema inmunológico.

 

 

Por otra parte, si el bebé está en época de lactancia, la materna reforzará su sistema inmunológico y ayudará a evitar infecciones y enfermedades.  En el caso que el pequeño ya tome sólidos debe mantener una dieta rica en verduras, frutas, pescado, y vitaminas A y C. Asimismo debe evitar las bebidas frías y tomar caldos, agua y bebidas naturales.

 

5. Vacunas contra la gripe

El médico debe valorar si el pequeño necesita vacunarse contra la gripe. Aunque sea una enfermedad que afecta a muchos habitantes de la población, estamos hablando de una enfermedad que no es grave. No obstante, puede serlo cuando son personas mayores, niños y adultos con enfermedades de base. La vacuna antigripal se administra a partir de los 6 meses de edad.

 

6. Hidratación de la piel

Los cambios de temperatura provocan que la piel se deshidrate y se vuelva más sensible. El frío, el viento y el sol pueden afectar la piel de los más pequeños: irritaciones, fisuras en la piel etc. Por este motivo es aconsejable que la piel esté bien hidratada, en especial cuando la piel es muy seca.

 

7. ¿Y si mi hijo no para toser?

La tos es una defensa del aparato respiratorio cuando el niño sufre una infección en las vías respiratorias. Esta afección produce mocos, congestión en la nariz y tos. Para la tos no hay ningún tratamiento y los especialistas aconsejan unas pautas para aliviar los síntomas del catarro. Hay que hidratar bien al menor para poder eliminar los mocos, por este motivo darle líquidos con frecuencia. Ver más aquí para saber cómo tratar la tos de los resfriados de los niños.

 

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