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Y de repente, el ictus

Y de repente, el ictus
El tiempo, factor clave para las secuelas del ictus

 

“Cenando, y de repente fulminada, caí fulminada”. Era una noche de febrero, un viernes. Isabel Palomeque, enfermera de profesión, estaba cenando con unos amigos cuando de repente se sintió mal. Así lo relata en Ictus, un terremoto emocional, un documental que emitió el programa La aventura del saber de La 2 de TVE. Ha escrito un libro, Alta sensibilidad, para narrar su experiencia y ha sido protagonista de documentales testimoniales. Ella es una de la afectadas de los 130 mil casos de ictus que anualmente se detectan en España. En el mundo lo padecen aproximadamente 17 millones de personas del mundo, y en Europa mueren 650.000 personas cada año, 40.000 de los cuales son españoles.

 

El ictus es una enfermedad, una de las principales causas de discapacidad grave y una de las tres primeras de mortalidad a España. El ictus se origina cuando se interrumpe el flujo sanguíneo del cerebro ya sea por el taponamiento o rotura de una arteria. De esta manera, la sangre no llega a una buena parte del cerebro, y esto provoca que las células del cerebro mueran.  Esta afección es el equivalente a lo que sería un infarto de corazón, pero en este caso es en el cerebro.

 

Tipos de ictus

Hay dos tipos de ictus: el  isquémico y el hemorrágico:

 

Ictus isquémico. También se denomina embolia o infarto cerebral. Se producen por la obstrucción de una arteria que impiden el riego en una parte del cerebro. Como consecuencia, las células del cerebro mueren por falta de oxígeno. La gravedad de la lesión dependerá del tipo de arteria afectada. Son más frecuentes.

 

Ictus hemorrágico. Conocido como derrame o hemorragia cerebral, este tipo de ictus es causado por una rotura de una arteria (causado por una elevada presión arterial o por alguna malformación previa)  que producirà un coágulo. La gravedad de la lesión dependerá también de la localización del derrame así como su extensión.

 

Cómo detectar las señales de un ictus

El tiempo es el factor clave ante este accidente cardiovascular: una vez se identifican las señales de esta enfermedad, hay que acudir cuanto antes al hospital. Si hay una actuación rápida en todo este proceso, se reduce la gravedad de las secuelas.

 

“Un dolor muy intenso de cabeza, no podía hablar, no podía mover el brazo derecho y...me desmayé”, detalla Isabel en el vídeo Soy Isabel y me encanta bailar de Stroke Strike. “Cuando me desperté, habían pasado 15 días y no sabía dónde estaba…¿qué ha pasado?, ¿es de día o es de noche? La primera reacción era no puede estar pasándome a mí, no no”, rememorando sus emociones tras topar con la realidad.

 

Esta joven enfermera sufrió un ictus hemorrágico que se le extendió en gran parte del cerebro y que la dejó 14 días en coma.

La causa del ictus de Isabel fue una malformación congénita de algunos vasos sanguíneos de su cerebro.

 

Los síntomas o las primeras señales de alarma de esta dolencia son:.

  • Trastorno lenguaje. Dificultad para hablar y entender lo que nos dicen.

  • Déficit visual (uno o dos ojos).

  • Aparición brusca de dolor de cabeza, muy distinto de lo habitual.

  • Pérdida de la fuerza o debilidad de una parte del cuerpo (brazo, pierna, cara).

  • Desequilibrio o inestabilidad

 

 

Factores de riesgo

Según la Federación Española del Ictus, esta enfermedad es más frecuente a partir de los 55 años y su riesgo aumenta con la edad. Este factor, junto con el sexo, raza o antecedentes familiares, son causas que no se pueden corregir. No obstante, el ictus se puede prevenir si se sigue un hábito de vida saludable. Por lo tanto, se deben corregir las siguientes causas de riesgo:

 

  • Tabaco.

  • Consumo excesivo de alcohol.

  • Consumo drogas.

  • Hipertensión arterial mal controlada.

  • Niveles altos de colesterol en la sangre.

  • Diabetes.

  • Obesidad.

  • Vida sedentaria.

  • Una dieta rica en grasas saturadas y en sal.

  • Enfermedades del corazón como la fibrilación auricular.

 

Vídeo explicativo sobre el ictus. Sociedad Española de Neurología

 

 

El Dr. David Cánovas, médico adjunto del Servicio de Neurología y responsable del programa del ictus del Hospital Parc Taulí de Sabadell (Barcelona), señala que el tratamiento del ictus en las primeras horas es fundamental para la evolución de la enfermedad. Cánovas explica que cuando un paciente llega al servicio de Urgencias del hospital, se activa un ‘código ictus’, que es un protocolo para iniciar lo antes posible el tratamiento. Después de la valoración neurológica y las correspondientes pruebas diagnòsticas y analíticas, se inicia el tratamiento endovenoso (fibrinolisis) o la trombectomía.

 

La fibrinolisis es un tratamiento que se administra por vía endovenosa ante uno de tipo isquémico. Destruye el trombo que obstruye la arteria responsable del accidente. Según Cánovas, la fibrinolisis tiene mayor eficacia si se administra en la primera hora y media hora desde el inicio de los síntomas. “Evita la muerte o un ictus discapacitante en uno de cada siete pacientes tratados’, señala Cánovas.

 

La trombectomía endovascular consiste en extraer el trombo que bloquea la circulación de la sangre. A través de una punción se introduce un catéter por la arteria femoral hasta llegar al nivel de la oclusión arterial.

 

En el caso de padecer un ictus hemorrágico se desactiva el ‘código ictus’, y en algunos casos se inicia el tratamiento quirúrgico y el posterior tratamiento para evitar la formación de placas de arterioesclerosis o nuevos coágulos.

 

Secuelas

Actualmente, los pacientes que han sufrido un ictus presentan varios problemas de discapacidad como desequilibrio, parálisis, alteración de la sensibilidad o deglución, trastorno del habla y déficits cognitivos. “Es un terremoto emocional, no solamente para ti, sino para toda la familia”, relata Isabel, quien no puede mover su brazo derecho y padece una afasia motora (pérdida de la fluidez del lenguaje y agramatismo).

 

Según el Observatorio del ictus, después de haber sufrido un ictus sólo un tercio de los pacientes se recupera completamente, otro tercio queda con secuelas y otro tercio fallece. Además, el 25% de las personas que lo padecen mueren durante los 30 días siguientes.

 

Para la mayoría de personas que tienen una discapacidad tras este accidente cerebrovascular, la rehabilitación física es una de las grandes ayudas para que el paciente vaya recuperando las capacidades y ganando calidad de vida. Cada terapia depende de cada fase de la enfermedad.

 

Isabel recalca que volver a empezar de cero es muy duro. Aunque tenía el apoyo de la familia, le fue difícil asimilar este giro en su vida, entre la confusión y la falta de comunicación. “Después, la realidad se abre paso a patadas. Asimilas tus carencias y te pones a mirar hacia adelante y olvidar el infierno que has pasado”, explica Isabel en una entrevista en la publicación La voz digital.

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Niños

Aunque es más común en personas adultas, los niños y jóvenes también pueden sufrirlo por defectos de nacimiento, infecciones como encefalitis o meningitis, o trastornos de la sangre. Los síntomas son muy parecidos a los de los adultos.

 

Asociaciones que asesoran a las familias y ayudan en la mejora del paciente

Existen varias fundaciones y asociaciones en España que dan soporte al paciente y a sus familias con programas de ayuda.

 

AVECE. Associació Catalana de persones amb Accident Vascular Cerebral

AIDA. Asociación Ictus de Aragón

ADAI-CV. Asociación de afectados de ictus de la Comunidad Valenciana

NEURO-AFEIC. Asociación de Familiares y Enfermos de Ictus

ICTUS. Asociación Madrileña ICAM

Alento. Asociación de daño cerebral

AVAN. Amics Neurologia

 

Fundació Ictus

FEDACE. Federación Española de Daño Cerebral

FEI. Federación Española del ICTUS

Observatorio del Ictus

La Fundació Avan (Amics de la Neurologia) es una entidad sin ánimo de lucro que apoya y cuida a las personas que sufren enfermedades neurológicas y a su entorno familiar. El objetivo de Avan es mejorar la calidad de vida de las personas afectadas de este tipo de enfermedades ofreciendo servicios de rehabilitación, estimulación y mantenimiento. En lo que se refiere al ictus,  la entidad promueve un programa especial para las personas que lo han sufrido para potenciar y mantener las funciones motrices y cognitivas para su día a día.

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Los distintos programas de Avan velan por ofrecer al paciente una mejora de la calidad de vida. Imagen cedida por Avan.

 

Con el fin de transmitir a la sociedad la importancia de la fase de recuperación del ictus y del gran papel de este tipo de asociaciones, el documental Ictus, un terremoto emocional, presenta casos reales de personas que lo han sufrido.

 

Ver el tráiler de este documental

 

 

 

Isabel, que tuvo que dejar su profesión, se esforzó en luchar por la vida y volver a ganar confianza en sí misma. Gracias a su constancia pudo lograr su sueño: ser bailarina.  Según palabras del Dr. Jaime Masjuán, coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (GEECV), “la historia de Isabel Palomeque es un ejemplo para todos, no sólo por la fuerza y entereza que transmite sino porque, además, representa todo lo que los neurólogos hemos insistido todos estos años: a pesar de que es una enfermedad que deja graves secuelas, un tratamiento adecuado y una buena rehabilitación posterior es fundamental para superarla”.

 

 

 

Redacción

Marta Girvent

 

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